EL DIOS “SANGUINARIO” DEL A. T. = UNA CARICATURA OFENSIVA DEL DIOS VERDADERO (IV)

El Jesús de los Evangelios, el manso Cordero de Dios, VOCERO Y AVAL de los Juicios Divinos.

En el N. T. el Hijo de Dios se equipara al Dios fuerte y celoso del A. T. cuya ira, cual líquido inflamable, se enciende de súbito como fuego consumidor contra la malignidad contumaz de los hombres.

Los que han querido imaginar al Hijo de Dios encarnado del N. T. siempre bonachón, y al Dios del antiguo Pacto siempre “iracundo” y “malvado”, no se les ha ocurrido relacionar el carácter idénticamente CELOSO del Hijo con el carácter celoso de Dios que se nos muestra en un contexto netamente cristiano, coincidiendo con la profecía acerca de Él:

EN EL NUEVO TESTAMENTO: 

1ªCo.10:21-22 «No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa [altar] del Señor, y de la mesa [altar] de los demonios. ¿o provocaremos a CELOS AL SEÑOR [Jesucristo]? ¿Somos más fuertes que él?».

Mt.3:11-12 «Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, Y QUEMARÁ LA PAJA EN FUEGO QUE NUNCA SE APAGARÁ.»

Ap.2:23«Y a sus hijos heriré de muerte, y TODAS LAS IGLESIAS SABRÁN que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.» 

EN LA PROFECÍA: 

Sal.2:12«Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira» Este es el equivalente a «Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso», Dt.4:24. (Cf. Ap.6:16; 19:15).

Mal 3:1a-2 y ss. «He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí… ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? PORQUE ÉL ES COMO FUEGO PURIFICADOR…» 

Pero hay más de ese carácter celoso de Dios en el Hijo, que se puede palpar en la absoluta exclusividad que Jesús, Maestro y Señor, exige a sus seguidores:

EN EL “HORRIBLE” ANTIGUO TESTAMENTO: 

Dt.4:23-24 «Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios CELOSO» (Cf. Dt.29:20; Jos.24:19; 1ºRy.14:22.)

EN EL NUEVO TESTAMENTO: 

Mt.10:37«El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí»

Lc.14:26«Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermano, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo» 

Mt.12:30 «El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama». (Cf. Dt.33:8-9; Ex.32:26-29).

DIOS NO PUEDE PERDONAR A LOS QUE NO SE ARREPIENTEN.

En el post anterior se anticipó que en el A.T. Dios no estaba acomodado en el negocio de los juicios, ya que Él no quiere ni se complace en la destrucción y castigo de los impíos, sino en el negocio del perdón y la salvación de los pecadores, todos ellos abocados al infierno por causa de sus corazones no arrepentidos, y que han ido atesorando ira para el Día de la ira y del justo juicio de Dios. (Cf. Rm.2:5)

Ez.33:11«Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, Y QUE VIVA…»

Pero aunque ocupado en el negocio del perdón, Dios, con independencia del agrado o la aprobación que los Teólogos de turno le otorguen, NO PUEDE PERDONAR A LOS QUE NO SE ARREPIENTEN.

El cuadro que nos dibuja el A.T. es que Dios, en su empeño por salvar, no avisa por mero compromiso, sino que por amor movilizado al impulso de su gracia, envía, y vuelve a enviar, a sus mensajeros, quienes son recibidos con hostilidad, al punto de ser asesinarlos. Lo que no quita que Dios, antes de obrar en consecuencia, siga en el empeño de hacerles volver de su mal camino, enviándoles nuevos contingentes de heraldos anunciadores del castigo.

Eso, sí, en el último y definitivo aviso, siempre incorpora un atisbo de esperanza para cuando se haya digerido su disciplina, y aquí conviene notar que estas verdades bíblicas son corroboradas y claramente expuesta por el Benigno Jesús de los Evangelios. Sólo hay que leer su magistral parábola de “los Labradores Malvados”.

Mat 21:35-36, 40- 41a«Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. […] Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A LOS MALOS DESTRUIRÁ SIN MISERICORDIA…»

EL MANSO CORDERO DE DIOS.

Pueden pasar años entre el anuncio del juicio y la ejecución de la sentencia, pero… SI ES QUE LA JUSTICIA HA DE TENER ALGÚN SENTIDO, es lógico que esta se tiene que cumplir, y por supuesto, en el caso de la Justicia Divina se cumplirá con todo rigor, con el aval y la participación del manso Cordero de Dios, aunque semejante verdad no sea del agrado de los que exaltan la Benevolencia en detrimento del Dios del A.T. al que ellos han caricaturizado. (Cf. Ap.10:16; 14:10).

Por otro lado, consultando una concordancia se puede constatar que en el N. T. la palabra juez y juicio aparecen más de cien veces, sin embargo, de entre todos los personajes del N.T. es precisamente Jesús el que se lleva la Palma a la hora de computar la frecuencia con que advirtió a sus oyentes del Juicio de Dios y de la condenación del infierno.

Jesús es quien habló de la conveniencia de entrar “mutilado” en el Reino, antes que ser echado en el infierno con los órganos y miembros del cuerpo al completo. Mt.5:29-30 

El mismo Jesús es el que nos advierte de que el “camino ancho” desemboca en la perdición. Mt.7:13-14 y ss. hasta el v.29.
No digamos de las veces que el buen Jesús habla del «lloro y el crujir de dientes». Mt.8:12; 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30; (he obviado los posibles pasajes paralelos o similares).

Espero que por estas citas, (que ni tan siquiera son exhaustivas), los amantes admiradores del Jesús “bonachón” no terminen aborreciéndole, cual el aborrecimiento que le profesan al “sanguinario” Dios del A.T. que tan maliciosamente algunos han caricaturizado, sino todo lo contrario, les resulte aún, mucho más admirable y adorable.

 

Manuel León Fernández.