EL DIOS “SANGUINARIO” DEL A. T. = UNA CARICATURA OFENSIVA DEL DIOS VERDADERO

 

¿Por qué Dios aniquilo al mundo antiguo con el Diluvio a excepción de Noé y su familia?

Un sentimiento Unánime:

Habría que imaginar la gran satisfacción que tendría la humanidad si un día al despertar se oyera al unísono en todos noticieros que los responsables directos de las masacres en Siria, de los cientos de miles de desplazados, y de los cuerpos de niños ahogados en las playas que han generado, han sido detenidos y que se les va a aplicar un juicio sumario que facilite a la mayor brevedad dictar sentencia y aplicarles con todo rigor la pena que merecen.

¿Cómo y cuándo podría suceder que se le echara mano al  Sr. Bashar Al Assad? ¡“Nunca”! Los muchos intereses políticos, económicos, geoestratégicos, que manejan los poderosos, (Putin entre los valedores del presidente sirio), se encargan de impedirlo*. De ahí la calidad y cualidad de Dios como Juez. Dios es independiente, tiene todo el poder, toda la información, y tiene las manos limpias.

No es de extrañar que en semejantes circunstancias muchos miren al cielo, en especial los más directamente afectados, clamando por una intervención divina. Sin duda, el grueso de la población mundial APROBARÍA y celebraría jubilosa una acción punitiva de Dios que terminara de una vez con toda esa gentuza.

Pero por otro lado, si Dios respondiera al instante a semejante clamor, sucedería que no faltarían detractores que arremetieran furibundos contra Dios, no, quizá, por haber impartido justicia, sino por no haberla aplicado según sus esquemas y valoraciones. 

Aunque “utópico” para algunos, sería maravilloso que existiese la posibilidad de que todos los genocidas que escaparon a la justicia, fuesen resucitados uno tras otro, para hacerles pagar sus crímenes. ¡Eso sí que sería justicia! Por otro lado la idea de que semejante anhelo universal de justicia, del todo legítimo, no tuviera visos de poder cumplirse, sería algo realmente frustrante.

Las acciones punitivas de Dios.

Pero la consoladora noticia que nos depara el Evangelio es que NO HAY RAZÓN PARA TAL FRUSTRACIÓN, «por cuanto Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia…» Hch.17:31, y que los comparecientes serán todos los hombres, «vivos y muertos» (Hch.10:42) Ninguno, por grande, poderoso o influyente que sea podrá escapar a Dios el Juez.

La justicia es una aspiración del alma, todos entendemos que es necesaria, si bien, cuando nos es contraria intentamos evadirla; es una gran realidad el dicho: “¡Justicia, Señor, pero por mi casa no!” Pero en cuanto a lo expuesto, difícilmente alguno querría impedir la acción de la justicia para que los genocidas reciban el castigo que merecen.

Nótese el contraste: En los casos citados toda la culpa recae sobre el dictador de turno, en unión de sus íntimos colaboradores, mientras que los masacrados son los inocentes. En cambio, en el caso de las acciones punitivas de Dios, los culpables que reciben el castigo es la globalidad, mientras que el único realmente libre de culpa es Dios, quien a su vez, en su santidad y justicia juzga con toda objetividad y equidad.

Gn.6:5 «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.» vv.11-12 «Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba LA TIERRA LLENA DE VIOLENCIA. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.»

Nosotros podemos ver y retratar a un Hitler, y desear a plena satisfacción y con toda la ira que nos nazca del alma, que en su calidad de genocida reciba, sin piedad, el castigo que merecen sus masacres, sin embargo somos incapaces de apreciar en su conjunto la inhumana sociedad antediluviana, por demás corrompida y entregada a toda suerte de injusticias, perversiones y violencias.

Si acaso solo somos capaces de ver como Dios tomó la determinación de exterminar, no a inocentes judíos, sino a toda una perversa e incorregible sociedad, a la que no obstante, no le faltó oportunidad para que se arrepintiera.

Seguro que nadie se rasgaría las vestiduras si mañana el dictador de Corea del Norte, Kim Jong II, fuese derrocado y ajusticiado sin piedad. Creo que todos sentiríamos un tremendo alivio. 

¿Quién se atrevería a tildar de sanguinario al tribunal israelí que pronunció sentencia de muerte contra Adolf Eichmann? ¿O quienes arremeterían contra los funcionarios encargados de ejecutar una pena que, en el caso de Eichmann incluía la maldición de ser ejecutado en la horca y la ignominia que implicaba la cremación de su cuerpo cuyas cenizas se esparcieron más allá de las aguas territoriales de Israel? Nadie.

Pero por el contrario sí que son muchos, incluidos algunos cristianos, los que se rasgan las vestiduras cuando leen: Gen. 6:13 «Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré…» y de hecho los destruyó. 

Quienes vilipendian a Dios tildándole de sanguinario, no quieren ver que en ese escenario el violento no fue Dios, sino aquella sociedad a la que irremediablemente Dios tuvo que juzgar. No obstante, desde que Dios pronunció la sentencia y antes de que esta se ejecutara, Noé tuvo que construir el “Arca” en la que él y su familia se salvarían. Eso significa que Dios demoró el juicio todo el tiempo que Noé tardó en construir el Arca, lo que supuso una larga oportunidad para que el mundo se arrepintiera. (Cf. 1Pd.3:20).

Esto realza la paciencia y misericordia de Dios por un lado, y por otro se ve que el mundo fue advertido debidamente. Nótese así mismo que Noé llegó a ser conocido como pregonero de justicia, o anunciador del juicio que Dios aplicaría sobre un mundo que había rebasado los límites y las manifestaciones de su depravación, y que permanecía impenitente:

2Pe 2:5 «y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a NOÉ, PREGONERO DE JUSTICIA, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…»



* Publicado originalmente el 10 de Abril del 2016, en el Factbook del autor. Cuando el artículo fue escrito la guerra civil en Siria llenaba las portadas con imágenes de desplazados y familias sirias intentando llegar a Europa. Todo esto antes que el denominado Estado Islámico irrumpiera en el conflicto causando aún mayor terror. La misma reflexión inicial podría hacerse sobre los responsables de dicho grupo.