REVELACIÓN E INSPIRACIÓN

 

2.  Dios se revela en la historia en general.

La historia nos provee de ciertas lecciones, unidas con enigmas que somos incapaces de descifrar. Ayudados por la Palabra escrita sabemos que en un mundo de pecado, Dios, en su providencia, ha determinado que las naciones y las civilizaciones no  podrán llegar a una consumación estable mientras se obstinan en su rebeldía en contra de su Creador. Esto reduce la vida humana “debajo del sol” a la vanidad, o a la frustración, según el agudo análisis del Libro de Eclesiastés, iluminado por las declaraciones de Pablo en Rom. 8:18-25. 

Estas nos enseñan que Dios sujetó al mundo a esta “vanidad” no porque desee que los hombres sufran, sino por la necesidad de que aprendan la imposibilidad de prosperar en el pecado. La historia de las civilizaciones señala sus comienzos –bajo el impulso de alguna fuerza religiosa, o algún ideal colectivo-, su crecimiento –en el que intervienen inevitablemente las codicias y las violencias que caracterizan a los hombres-, para llegar a un momento de culminación, dentro de lo posible, tratándose de la raza caída. Después se inicia un proceso de decadencia que lleva a aquella civilización a la ruina, para ser reemplazada por otra más cruda, quizá, en sus principios, pero más pujante. 

A veces los juicios de Dios se manifiestan rápidamente en contra de hombres que se “deifican”, entregándose sin escrúpulos a realizar sus locas ambiciones, como en el caso del régimen nazi bajo la dirección de Hitler, y el del fascismo italiano que glorificó a Mussolini.

 

Tomado del libro Estudios de Doctrina Bíblica, 1976, del profesor D. Ernesto Trenchard. Publicación póstuma. Puede leer el estudio completo en:  

https://www.escuelabiblica.com/estudios-biblicos-1.php?id=248


REVELACIÓN E INSPIRACIÓN2

Ernesto Trenchard (1902-1972). N. en Woodley (Bucks, Inglaterra), el 10 de abril de 1902. Hijo de labradores llegó interesarse por la literatura y el estudio debido a un accidente sufrido en la infancia que le obligó a guardar cama durante dos años, y que al final terminaría con la amputación de su pierna izquierda (Agosto 1944). Convertido a los diez años fue bautizado entre los quince y dieciséis años. 

Estudió en la Universidad de Bristol y allí se licenció en Ciencias. Posteriormente, en la Universidad de Londres, obtuvo dos licenciaturas más: una de Lengua castellana y otra de Lengua francesa. En 1922 conoció a un misionero que trabajaba en España, Thomas Rhodes, que despertó su interés por este país. En 1924, encomendado por las Asambleas de Hermanos, llegó a Madrid (España), sostenido por él mismo. Trabajó en Málaga, Arenas de San Pedro, y Toledo. Allí le sorprendió la Guerra Civil y se vio obligado a abandonar España, junto a familia. En 1947 pudo regresar definitivamente para ayudar a las congregaciones de Madrid, especialmente en el área de la enseñanza bíblica, por la que es mayormente recordado (CEB, Cursos de Estudio Bíblico). También colaboró con las Asambleas de Barcelona. En 1963 asistió a la Primera Conferencia Misionera de las Asambleas de Hermanos en Argentina. Erudito, exégeta, fue miembro de la Asociación Tyndale para la Investigación Bíblica (Cambridge, Inglaterra).