Oremos por los hijos

(Marcos 7:24-30)

 

Oremos por los hijos“La mujer que fue a nuestro Señor en la historia que nos ocupa debía de estar sin duda profundamente afligida. Veía a su amada hija poseída por un espíritu inmundo. La veía en un estado en el que ninguna enseñanza podía llegar a su mente y ninguna medicina podía sanar su cuerpo; un estado solo un grado por encima de la muerte …

Oró por alguien que no podía orar por sí misma y no descansó hasta que se le concedió la petición… 

A pesar de que su caso parecía desesperado, tenía una madre que oraba; y, donde hay una madre que ora, siempre hay esperanza.”

“Los padres y las madres deben recordar de manera especial el caso de esta mujer. No pueden dar a sus hijos nuevos corazones. Pueden dales una educación cristiana y mostrarles el camino de la vida, pero no pueden otorgarles una voluntad de escoger el servicio a Cristo y una mente que ame a Dios. Sin embargo hay algo que siempre pueden hacer: Pueden orar por ellos. 

Pueden orar por la conversión de sus hijos pródigos que tomarán su propio camino y caerán en el pecado. Pueden orar por la conversión de sus hijas mundanas que ponen sus emociones en las cosas de aquí y aman los placeres más que a Dios. Esas oraciones son oídas en lo alto. Esas oraciones traerán con frecuencia bendición. Nunca, nunca olvidemos que los hijos por quienes se han ofrecido muchas oraciones rara vez perecen finalmente.”

Oremos por los hijos 3

(J.C. Ryle. Meditaciones sobre los Evangelios, Marcos.)