Globalización y descanso dominical.

No sabría decir si esto de la Globalización o Internalización de las relaciones entre las diferentes las regiones del mundo surgió de por sí, es decir consecuencia del avance de las comunicaciones y la facilidad de los desplazamientos de personas, mercancías, capitales e ideas; o bien ha sido potenciado por mentes poderosas y manos expertas que usan también las nuevas tecnologías para permear con su influencia la globalización del mundo. No lo sé, me sobrepasa.

Pues bien, una vez implantada la Globalización, los potentados y magnates que están al control y mueven sus hilos, solo conocen y aplican una norma “la Ley que imponen los Mercados”, y esto según les conviene. Una Ley que además se han sabido imponer gracias a la también globalizada crisis económica que se entiende, no nos ha llegado por casualidad. A decir verdad, y ahora más que nunca, el mundo se ha convertido en un gran tablero de “ajedrez”, y quienes mueven las fichas saben bien cómo anticipar sus jugadas.

¿Quiénes son los que mueven las fichas y en qué se inspiran? Los estudiosos del tema no son unánimes en sus conclusiones, pero, “Mirando en la Palabra”, somos informados de un “espíritu” que opera maléficamente en quienes se empeñan en vivir ignorando a Dios.

Ef.2:1b-2 «…en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia»

Y ahí están sus “peones” principales: El petróleo unido a las grandes fortunas; los medios de comunicación; el poder político; las influencias geoestratégicas; el mercado armamentístico, etc.

La prueba de sus bien ajustados cálculos está en cómo han generado a nivel global los grandes bandazos socioeconómicos, provocando con ello una crisis económica de la que se han servido para transformar el mercado laboral, crear empleos precarios, mano de obra barata, amoldable a horarios, días y ciclos que conviene al poder económico.

Uno de los grandes damnificados por esta precarización ha sido el día de domingo. Tal es la necesidad de trabajar de muchos que no les ha importado sacrificar, generalmente a cambio de nada, este día de descanso. De ahí que recientemente haya surgido un Movimiento que aboga por recobrar el domingo como día de descanso. Su slogan: “RECUPEREMOS EL DOMINGO PARA LA FAMILIA”.  

Esta iniciativa de recuperar el domingo, como meta social es loable, otra cosa es que se consiga, pero aparte de eso, la triste realidad es que la cristiandad ha perdido su Norte. Adorar a Dios ha dejado de ser prioritario, ahora es “panem et circenses” (pan y circo), pan y domingo (relax familiar).

 

Mirando en la Palabra… ¿Qué dice esta del descanso Dominical?

Aunque pueda parecer extraño, e incluso atrevido, la realidad es que la Biblia no dice nada de nada del descanso dominical.

La tendencia superficial, y en cierta manera “lógica”, es pensar que, si a Israel le fue señalado un día de reposo (el último de la semana), a la Iglesia se le dio el primer día. Pero la ingenuidad no valida una idea. Por cándida que esta sea, al N.T. le es totalmente extraña.

Quede claro que el domingo no es el sábado movido o desplazado a un día después. El domingo es un día diferente, totalmente nuevo, y si queremos ver en ello un mensaje, es el día que pone en marcha un ciclo absolutamente nuevo.

 

1. Con referencia a Israel, el sábado sí que tiene un sólido fundamento bíblico. En realidad, el sábado, en primera instancia pertenece al Señor, Cf. Is.58:13. El sábado fue un día que Dios, oportuna y sabiamente instituyó, a propósito de:

 

a. Para que Israel, tras haber sido rescatado del trabajo forzado al que estuvo sometido bajo el yugo de los egipcios, descansara y asimilaran que en verdad había dejado de ser esclavos.

b. Para que ese día fuese santificado al Señor.

 

Éx.20:8-10 «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna…».

Dios sabía que no era saludable un régimen de trabajo continuado y sin descanso. No era sano que el pueblo estuviese enfrascado todos los días de la semana en sus particulares intereses, con el afán de obtener para sí, mejoras, beneficios y ganancias.

Como Pueblo, Israel era propiedad de Dios, en virtud de que Dios, con brazo fuerte, le libertó de la esclavitud de Egipto. Por eso, y por ser Dios quien es, y porque Israel le pertenecía por derecho de creación y redención:

Is.43:1 «Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú

Dentro su plan pedagógico, Dios quería que su pueblo le dedicase un tiempo para intimar con ellos; deseaba que apartasen una parte de sus vidas para servirle, y le tributasen la adoración debida a su divino Ser.

Así que, en su gracia, Dios concedió a Israel, (no a la Iglesia que aún no existía), el último día de la semana para su descanso, mandato que, obviamente solo concernía a Israel. Ni los dioses de los paganos ni sus autoridades eran tan considerados con sus súbditos y adeptos.

 

2. El descanso semanal de los cristianos en domingo (primer día de la semana), no es una institución divina pareja al sábado judío.

No estaba en el plan de Dios señalar expresamente un día de descanso para la Iglesia. No que la idea disgustará a Dios, de hecho, el propósito estaba contemplado en su providencia.

Fue, pues, bajo el control divino y en el mejor momento de la Historia, que el emperador Constantino implantó para todos los súbditos del Imperio (cristianos incluidos) el descanso dominical.

De manera que el descanso semanal de los cristianos, que en su gran mayoría procedían del paganismo, no fue un mandato divino, sino que, en su gracia, Dios permitió que dicho descanso fuese un verdadero logro social, pero no a base de presiones ejercidas por supuestos sindicatos, ni a base de brutales huelgas que paralizarán la actividad laboral del Imperio, sino porque Dios, en su providencia Divina, así lo encausó.

Es por eso que no hay un solo texto en todo el N. T. que muestre a Jesús o a quienes Él delegó, (los Apóstoles), estableciendo un día de descanso para la Iglesia. No perdamos de vista que el sábado mosaico quedó como una evidencia de que Israel se había sacudido el yugo de la esclavitud de Egipto, y que el N. T. lo considera como figura de la liberación de la esclavitud del pecado hecha efectiva por Cristo en la Cruz, y sombra del descanso que Él solo puede dar. Cf. Mt.11:28; 2Ts.1:7; Rm.6:16-22; Col.2:16.

Domingo y Providencia de Dios.

Como ya se ha dicho, al comienzo de la Iglesia, los convertidos del paganismo venían de un sistema en el que se trabajaban los siete días de la semana, y esto se prolongó en el tiempo por casi cuatro siglos, ya que en todo el ámbito del paganismo no existía derecho alguno al descanso semanal.

Los creyentes de entonces (muchos de ellos esclavos), al clarear el primer día de la semana les tocaba trabajar como un día más. Eso sí, en sus corazones estaba el anhelo ferviente de hacer sus tareas, redimiéndole tiempo al tiempo, para cuanto antes, ir a reunirse con sus hermanos para adorar a Dios, ser edificados, y celebrar el partimiento del pan, (Hch.20:7).

Cosa aparte es que entremos a dilucidar el por qué, desde los albores del cristianismo, los cristianos eligieron cada primer día de la semana (el domingo), para la celebración de sus asambleas cúlticas.

Finalmente, dado el auge imparable que iba tomando el cristianismo, (nominal y genuino), convertido el movimiento en un “fenómeno” social a lo largo y ancho del imperio, y dada su persistencia en celebrar su principal actividad congregacional, cada primer día de la semana, propiciaron la base para que el emperador de turno, Constantino, por decreto, estableciera el descanso dominical.

Cierto que pudo haber elegido cualquier día de la semana, pero optó por el domingo. Este hecho, históricamente documentado, es la prueba fehaciente de que, efectivamente, los cristianos primitivos se reunían en Asamblea cúltica, cada primer día de la semana.

El Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, art. “Domingo”, dice: “El emperador Constantino, en el año 321, fue el primero que ordenó una rigurosa observación del domingo, prohibiendo toda clase de negocios jurídicos, ocupaciones y trabajos; únicamente se permitía a los labradores que trabajaran los domingos en faenas agrícolas, si el tiempo era favorable.

Una ley posterior (año 425) prohibió la celebración de toda clase de representaciones teatrales, y finalmente en el siglo VIII se aplicaron, [con criterios políticos más que bíblicos], en todo su rigor al domingo cristiano las prohibiciones del sábado judaico.”

La Providencia Divina que opera de por sí en la Historia de los hombres, con la libertad y sabiduría que le es propia, fue la que otorgó al mundo tan inestimable beneficio (el descanso dominical), que según la generosidad de Dios se ha venido disfrutando, cual disfrutamos los beneficios del Sol y de la lluvia…

Mt.5:45 «…Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.»

Fue esa misma providencia, la que hizo a los cristianos consagrar a Dios el primer día de la semana, a efecto de celebrar el triunfo del Crucificado sobre la muerte y el pecado, la que influyó tan positivamente en la decisión del Emperador.

Pero ahora, en un mundo que se ufana de haber dejado atrás la cultura cristiana, de ahí que hablen de era poscristiana y blasonen de haber dado la espalda a la idea de Dios; que cada vez está más representado por el movimiento LGTB, el cual tiene como meta la mayor disolución moral posible, y que en la conquista de su libertinaje ha alcanzado cotas de desenfreno licencioso insospechado; en un mundo donde ser transgresor es loable, es lógico que el sistema que nos ha sido impuesto, y cuyo regidor es el mismo Satanás, trate de recuperar el espacio que los cristianos le arrebataron en el terreno de la moralidad y tiempo para adorar a Dios colectivamente, el descanso semanal. Satanás es identificado en las Escrituras Sagradas, como…

Ef.2:1b-2 «… príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia»

 

El Averno Reconduce las “Aguas” a su Cauce

La realidad presente es que las “aguas” están volviendo a los cauces de antaño, con total naturalidad, es decir, al abuso y explotación de los débiles. El grito del averno, es: ¡¡Fuera periodos vacacionales y días feriados para dedicar a Dios!!

Es necesario dejar claro que los cristianos no lucharon por conseguir que se respetara el domingo como día de descanso; simplemente se sacrificaban, haciendo de tripas corazón, para ganar tiempo al tiempo y poder adorar a Dios, y Dios, en su providencia, les otorgó el anhelo de sus corazones mediante su peón, el Emperador de turno.

Aún a riesgo de ser reiterativo, los cristianos, mientras no tuvieron día de descanso, supieron arañar tiempo cada domingo. Es que les era vital festejar al Señor en asamblea, y así partir el pan. El resultado fue que Dios obró en su providencia, cambiando las leyes de los hombres, para bendecir a los cristianos con el descanso dominical, y a través de ellos, a todos los súbditos del imperio.

Por supuesto, disponer de un día de descanso es excelente, un verdadero regalo del Cielo, y humanamente hablando, un lindo ideal, un logro social inapreciable.

Tampoco hay razón para renunciar a ello, no obstante, y, en definitiva, la lucha del cristiano como tal, no debiera estar en conseguir un día de descanso, sino más bien en el poder congregarse de alguna manera a efecto de tributar a Dios, la adoración que le es debida, y todo lo que Dios quiera añadir a eso, como bien hiciera antaño, será bien recibido.

El caso es que la cristiandad, (la sociedad de cultura cristiana) ha olvidado que fue la providencia divina la que indujo al Emperador Constantino a que decretara el descanso semanal, esto, evidentemente, por la influencia que ejercieron los cristianos durante varios siglos, y a pesar de muchas dificultades y persecuciones que tuvieron que sortear.

Con todo, y bien entendido, aquel decreto se debió a una acción política, cual sucedió con Ciro al publicar un edicto que permitía a los judíos regresar a Jerusalem, (con las manos llenas), para reconstruir la ciudad, su Templo y sus muros. Cf. Is.45:1-3; Esd.1:1-5

Gracias a Dios aquel beneficio ha perdurado hasta hoy, pero, dado que la sociedad ha olvidado su origen, ha cambiado su uso y en el mejor de los casos lo emplea para el esparcimiento familiar, y otras tantas cosas que dejan mucho que desear.

Sucede pues, que aun gozando de un tiempo que posibilita a los cristianos el poder congregarse al nombre del Señor, dicho bien, se está esfumando por la acción sutil de los poderes maléficos. Dicha realidad es la razón por la que algunos se han movilizado con miras a recuperar el preciado día, pero con un enfoque humanista, no para adorar a Dios, sino para disfrute familiar y lúdico.

No que la iniciativa sea censurable, pero evidentemente se olvida lo que fue la meta principal en el pasado y lo que dio origen al descanso dominical, el culto a Dios, al cual se le está dando de lado. Con todo y a pesar de, Dios llevará todo a su más amplia y perfecta consumación. Amén.

M. León

Y SI NO HAY MANDATO ¿POR QUÉ EL DOMINGO?

Dios mediante próxima entrega.