DOCTRINA ACERCA DE LOS ANGELES

No hemos de pensar que el hombre sea la forma superior de vida entre los seres creados. Es muy posible que entre Dios y el hombre existan criaturas de una inteligencia y poder superiores a los del hombre, de la misma manera que entre el hombre y las formas inferiores de vida existen seres de diversa gradación. En realidad, la existencia de deidades inferiores en todas las mitologías paganas presupone la existencia de un orden superior de seres entre Dios y el hombre, superiores al hombre e inferiores a Dios. La enseñanza expresa y explícita de las Escrituras hace que esta posibilidad se convierta en realidad. Sería cosa triste que nos hiciéramos víctimas de la percepción de nuestros sentidos en forma tan materialista que nos negáramos a creer en un orden de seres espirituales únicamente porque están mas allá del alcance de nuestra vista y nuestro tacto. No debemos excluir de nuestro pensamiento la posibilidad de una vida más amplia. Una fe que se llama liberal excluye, tal vez, la creencia en tales seres. Pero al rechazar esta creencia tal fe da muestras de ser más estrecha que liberal. Una fe liberal es una fe que cree mucho, no poco; tanto, no tan poco, como sea posible.

I. SU EXISTENCIA.

1. ENSEÑANZA DE JESUS.

Mat. 18:10: “Porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.” Marc. 13:32: “Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo.” 8:38; Mat. 13:41; 26:53.

Bastan estos pasajes bíblicos, aunque de ningún modo son todos los que hay, para probar que Jesús creyó en la existencia de los ángeles. Jesús no se acomodaba aquí a una creencia popular. No es que El expresa simplemente una creencia supersticiosa, común entre los judíos de su tiempo. No era ésta su costumbre. Nunca dejó de corregir la opinión o tradición popular cuando era falsa; por ejemplo, al reprender el falso ceremonialismo de los fariseos y la falta de fe de los saduceos en la resurrección. Véase el Sermón del Monte (Mat. 5:20-37).

2. ENSEÑANZA DE PABLO Y DE OTROS APOSTOLES.

2 Tes. 1:7: “Y a vosotros, que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia.” Col. 2:18: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles.” ¿No es acaso uno de los propósitos que tuvo Pablo al escribir la carta a los Colosenses corregir la teoría gnóstica del culto a los ángeles? Véanse también Efe. 1:21; Col. 1:16. Juan creyó en un orden de seres angélicos: Juan 1:51; Apoc. 12:7; 22:9. Pedro: 1 Ped. 3:22; 2 Ped. 2:11. Véanse también Judas 9; Luc. 22:43; Marc. 8:38; Heb. 12:22. Estos y otros muchos pasajes bíblicos obligan al estudiante sincero de la Palabra a creer en la existencia de los ángeles.

II. NATURALEZA DE LOS ANGELES.

1. SON SERES CREADOS.

Col. 1:16: “Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él.” Los ángeles no son los espíritus de los difuntos, ni son seres humanos glorificados (Heb. 12:22, 23). Nehem. 9:6: “Tú oh Jehová, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia.”

2. SON SERES ESPIRITUALES.

Heb. 1:14; “¿No son todos espíritus administradores?” Salmo 104:4: “El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante.” Algunos piensan que Dios crea los ángeles con un propósito, y una vez cumplido ese propósito, dejan de existir. Pero las Escrituras enseñan claramente que hay muchos, muchísimos ángeles que existen todo el tiempo.

Aunque los ángeles son “espíritus,” con frecuencia se han aparecido a los hombres en forma visible y aun humana (Gén. 19; Jueces 2:1; 6:11-22; Mat. 1:20; Luc. 1:26; Juan 20:12). Parece que no hay sexo entre los ángeles, aunque siempre que se usa la palabra “ángel” en las Escrituras, se usa en la forma masculina.

3. SON SERES DE GRAN PODER Y FUERZA.

2 Ped. 2:11: “Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia” (que el hombre). Salmo 103: 10: “Vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza.” Un ángel tuvo poder para destruir a Sodoma y a Gomorra, y otras ciudades pecadoras. Un ángel hirió al primogénito, y quitó la piedra de la entrada del sepulcro. Un ángel tuvo suficiente poder para amarrar aquel antiguo dragón, el diablo (Apoc. 20:2, 10). Un ángel hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los asirios (Isaías 37:36). Su poder es delegado; son ángeles de su potencia (2 Tes. 1:7), ministros por los que se manifiesta el poder de Dios. Son poderosos, pero no todopoderosos.

4. EXISTEN VARIOS RANGOS Y ORDENES DE ANGELES.

Leemos de Miguel, el arcángel (Judas 9; 1 Tes. 4:16); ángeles, potestades, que evidentemente significan rangos y ordenes de ángeles (1 Ped. 3:22; Col. 1:16). En los libros apócrifos encontramos una jerarquía de siete arcángeles, incluyendo a Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel. El hecho de que en las Escrituras no se menciona más que un arcángel prueba que su doctrina de los ángeles no tuvo su origen en fuentes babilonias y persas, como algunos suponen, pues en éstas encontramos siete arcángeles en vez de uno.

5. EL NUMERO DE LOS ANGELES.

Heb. 12:22: “La compañía de muchos millares de ángeles.” Cf. 2 Reyes 6:17; Mat. 26:53; Job 25:3.

III. LA CAIDA DE LOS ANGELES.

En un principio los ángeles fueron creados buenos. Las Escrituras hablan de la caída de los ángeles: “los ángeles que habían pecado.”

2 Ped. 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio.” Judas 6: “Y los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día.”

1. EL TIEMPO DE LA CAIDA DE LOS ANGELES.

Dicen algunos que tuvo lugar antes de la creación que se narra en Génesis 1:2, entre los versículos 1 y 2, y que esta caída fué lo que hizo que la creación original estuviera “desordenada y vacía” (Gén. 1:2). Esta opinión ni se puede probar ni refutar, pero permanece el terrible hecho de una cáida de los ángeles. (Acerca de la caída de los ángeles en relación con la caída de Satanás, véase Doctrina de Satanás pág. 212.)

2. LA CAUSA DE LA CAIDA.

Pedro no especifica qué clase de pecado fué. Judas dice que “no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación.” Tomando esto en relación con Deut. 32:8, que parece indicar que a los ángeles se les habían designado ciertos territorios y confines, y con Gén. 6:1-4, que habla de los “hijos de Dios” (lo que algunos suponen que se refiere a los ángeles, lo cual no puede probarse, sin embargo), parece deducirse que el pecado de los ángeles consistió en abandonar su propia morada y rebajarse a cohabitar con “las hijas de los hombres.” De esta manera su pecado hubiera sido la lujuria. Según algunos expositores bíblicos el contexto de Judas parece apoyar esta conclusión, pues se hace allí referencia a los pecados de Sodoma y Gomorra. Pero es difícil sostener tal punto de vista, porque, estudiando cuidadosamente el texto de Génesis 6, se ve que “los hijos de Dios” son los sethitas. Esta parece ser la verdadera interpretación; en cuyo caso, el pecado que se describe en Génesis 6 hubiera sido (1) natural y no monstruoso; (2) bíblico y no mítico (cf. Núm. 25; Jueces 3:6; Apoc. 2:14, 20-22, que describe pecados de una naturaleza similar); (3) está en conformidad con la manera en que posteriormente se designa a los seguidores de Dios (Luc. 3:38; Rom. 8:14; Gál. 3:26); (4) tiene una base histórica en el hecho de que la madre de Seth le consideró a éste como un (el) hijo procedente de Dios; (5) en la circunstancia de que los sethitas habían ya comenzado a llamarse por el nombre de Jehová (Gén. 4:26); (6) finalmente, como hipótesis es suficiente, y por consiguiente debe ser preferida (según Lange).

Hay otros también que dicen que el pecado de los ángeles fué la soberbia y la desobediencia. Parece bastante cierto que estos pecados fueron los que causaron la caída de Satanás (Ezeq. 28). Si es verdadero este modo de ver, entonces debemos entender que las palabras “estado” o “dignidad” indican que aspiraron a más alta dignidad, en vez de estar satisfechos con la que les había sido designada de una vez para siempre bajo el Hijo de Dios.

3. LA OBRA DE LOS ANGELES CAIDOS.

Se oponen a los propósitos de Dios (Dan. 10:10-14); afligen al pueblo de Dios (Luc. 13:16; Mat. 17:15, 16); ejecutan los planes de Satanás (Mat. 25:41; 12:26, 27); impiden la vida espiritual del pueblo de Dios (Efe. 6:12); tratan de engañar al pueblo de Dios (1 Sam. 28:7-20).

4. EL JUICIO DE LOS ANGELES CAIDOS.

Judas 6; 2 Ped. 2:4; Mat. 25:41, demuestran que no hay esperanza de que sean redimidos. Su destino final es el fuego eterno. A juzgar por 1 Cor. 6:3 parece como si los santos hubieran de tomar parte en el juicio de los ángeles caídos.

IV. LA OBRA DE LOS ANGELES.

1. SU MINISTERIO CELESTIAL.

Isaías 6; Apoc. 5:11, 12; 8:3, 4: servicio sacerdotal y culto.

2. SU MINISTERIO TERRESTRE.

A los ángeles se les ha encomendado la administración de los asuntos materiales: por ejemplo, mostrar una fuente a Hagar; aparecerse a Josué con la espada desenvainada; librar de las cadenas a Pedro y abrirle las puertas de la cárcel; alimentar, fortalecer y defender a los hijos de Dios. La tarea de comunicar la verdad acerca de las cosas espirituales ha sido encomendada más particularmente al Espíritu Santo.

En general, la relación de los ángeles con la tierra está más o menos vinculada con los vientos, el fuego, las tormentas, las pestes (Sal. 103:20; 104:4; 1 Crón. 21:15, 16, 27). La nación de Israel está especialmente relacionada con los ángeles desde el punto de vista de la guardianía angélica (Dan. 12:1; Ezeq. 9:1; Dan. 11:1).

En particular, los ángeles tienen un ministerio especial en relación con la iglesia de Jesucristo, el conjunto de los creyentes. Ellos son los "espíritus administradores” de los santos (Heb. 1:14); ejecutan servicios en favor del pueblo de Dios. Ejemplos: a Abraham (Gén. 19); a Gedeón (Jueces 6); a María (Luc. 1); a los pastores (Luc. 2); a Pedro (Hechos 12); a Pablo (Hechos 27).

a) Guían al Creyente.

Conducen al obrero hacia el pecador (Hechos 8:26), y al pecador hacia el obrero (Hechos 10:3). Nótese: el ángel guía, pero el Espíritu instruye (8:29). ¿Están interesados los ángeles en las conversiones? (Luc. 15:10). ¿Cómo observan nuestro trato con los inconversos?

b) Animan y Fortalecen al Pueblo de Dios.

1 Reyes 19:5-8; Mat. 4:11; Luc. 22:43; cf. Hechos 27:4-35; 5:19.

c) Defienden, Protegen y Libran a los Siervos de Dios.

Dan. 6:22; Hechos 5:19; 2 Reyes 6:18; Gén. 19:11; Hechos 12:8-11; 27:23, 24.

d) Son Testigos Oculares de la Iglesia y del Creyente.

1 Tim. 5:21: los ángeles observan cuidadosamente los asuntos de la predicación, el servicio de la iglesia y el trabajo para ganar almas: pensamiento solemne y que asusta. 1 Cor. 4:9: los ángeles buenos son espectadores en la fiera lucha en que está empeñada la iglesia con las huestes del pecado. Esto es un aliciente para resistir. 1 Cor. 11:10: “Por causa de los ángeles.” ¿Hay aquí una insinuación de falta de modestia en las mujeres, que escandaliza e los ángeles, los que cubren sus rostros en la presencia de Dios cuando le adoran?

e) Guardan a los Creyentes Difuntos.

Luc. 16:22; Mat. 24:31. De la misma manera que guardaron el sepulcro de Cristo, y Miguel guardó el sepulcro de Moisés (Judas 9).

f) Acompañan a Cristo en su Segunda Venida.

Separan los justos de los impíos (Mat. 25:31, 32; 2 Tes. 1:7, 8). Dan actualidad a la ira de Dios sobre los impíos (Mat. 13:39- 42). No hay pluma humana que pueda describir cómo esto se realiza. Con el juicio de la obra de los ángeles está relacionada la más tremenda fantasía bíblica (cf. Apocalipsis: fuego, granizo, sangre, plaga de langostas, veneno de escorpiones, etc.). Algo terrible, ya se trate de hechos simbólicos o reales.