DOCTRINA ACERCA DE SATANAS

A través de las Escrituras se nos presenta a Satanás como el más grande enemigo de Dios y del hombre. Por demasiado tiempo se ha considerado a Satanás como objeto de ridículo en vez de temor. Las Escrituras hablan de la existencia de una personalidad del mal. De consiguiente debemos aprender todo lo que podamos acerca de ella.

El ridículo con que se trata la doctrina de Satanás se debe en gran parte a que los hombres pretenden encontrar en las Escrituras base para sus teorías y fantasías. Han leído el Paraíso Perdido de Milton, y no se han preocupado de leer el Libro de Job. Han prestado atención a las experiencias de Lutero, en vez de las epístolas de Pedro y Judas. A fin de evitar el escepticismo por un lado y el ridículo por otro, debemos recurrir a las Escrituras para formar nuestras opiniones sobre esta doctrina.

I. EXISTENCIA Y PERSONALIDAD DE SATANAS.

1. SU EXISTENCIA.

La existencia de Satanás es una cuestión incierta para la ciencia; ni la niega ni la afirma. La existencia y personalidad de Satanás sólo pueden negarse de una forma a priori. Sin embargo, la Biblia es clara y terminante en su enseñanza acerca de la existencia de una personalidad del mal, llamada diablo. Hoy día se ha hecho popular en algunos círculos usar varias clases de trucos para negar la existencia del diablo.

Mat. 13:19, 39: “Viene el malo. ... El enemigo que la sembró, es el diablo.” Juan 13:2: “Como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase.” Véanse también Hechos 5:3; 2 Cor. 11:3, 14; 2 Ped. 2:4; Judas 6.

No es tan fácil precisar cómo vino Satanás a la existencia como que en realidad existe. Probablemente fué en un tiempo un ángel bueno. Algunos intérpretes bien preparados y dignos de confianza sostienen que su caída se halla descrita en Ezequiel 28:12-19; cf. Isaías 14:12-14. De Juan 8:44 se deduce que en un tiempo estuvo en posesión de la verdad, pero apostató. Su caída (Luc. 13:18) está probablemente relacionada con la caída de los ángeles según se menciona en pasajes tales como 2 Ped. 2:4; Judas 6. Una de las causas fué la soberbia (?) (1 Tim. 3:6; Ezeq. 28: 15. 17). Tal vez este hecho dio origen a la expresión “Satanás y sus ángeles” (Mat. 25:41). Sin duda se refiere Pablo al hecho be que Satanás fué en un tiempo un ángel de luz (2 Cor. 11:14). Cuando se representa a Satanás bajo la forma de una serpiente, bebemos entender que tales expresiones se refieren a él después be su caída. No hay fundamento alguno para representarle con cuernos, cola y pezuñas. Con esto no se hace más que poner en ridículo lo que es una verdad muy seria. Si se consideran con detención los pasajes citados, se llegará a la conclusión de que Satanás no es una ficción de la imaginación, sino un ser real.

2. SU PERSONALIDAD.

Juan 8:44: “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” 1 Juan 3:8: “El que pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio.” Satanás se nos presenta aquí como un homicida, un mentiroso, un pecador, todo lo cual son elementos de la personalidad. El tenía “imperio de la muerte” (Heb. 2:14), y es el “príncipe de este mundo” (Juan 14:30).

El relato que se hace de Satanás en Job (cc. 1, 2) confirma fuertemente su personalidad. El es una persona tanto como lo eran “los hijos de Dios,” Job, y hasta el mismo Dios. Zac. 3:1, 2; 1 Cró. 21:1; Salmo 109:6 apoyan también el hecho de la personalidad de Satanás. En todos estos pasajes bíblicos se usa el género masculino al referirse a Satanás, y se le asignan atributos y cualidades propios de la personalidad. No podemos negar que Satanás es una persona real sin anular el testimonio de las Escrituras. No se puede leer el relato de la tentación de Cristo (Mat. 4:1-11), sin darse cuenta de que los dos que toman parte en el conflicto del desierto son dos personas: Cristo, una persona; Satanás, una persona.

Los oficios que se asignan a Satanás en las Escrituras requieren un oficial que los desempeñe; la labor, un obrero que la realice; el poder, un agente; las ideas, un pensador; los designios, una personalidad.

Podemos decir que nuestras tentaciones proceden de tres causas: el mundo, la carne y el diablo. Pero podemos estar seguros de que algunas tentaciones no pueden proceder ni del mundo, ni de la carne: por ejemplo, las que nos acometen en los momentos de mayor devoción y tranquilidad. La única forma de explicarlas es atribuyéndoselas al diablo. “Esa antigua serpiente, el diablo, nos ha hablado a cada uno de nosotros, sin duda, con fatal elocuencia; y no necesito que un naturalista me venga a explicar la conformación de la boca de la serpiente para probarlo. Rechaza, si quieres, la figura retórica; pero siempre quedará el hecho feo y condenador.” (Joseph Parker)

Difícilmente se podrá poner en duda el hecho de que Cristo enseñó la existencia de una personalidad del mal. No puede haber más que tres explicaciones del significado de sus enseñanzas: primera, que acomodó su lenguaje a una superstición grosera, con plena conciencia, en cuyo caso tenemos que admitir que no fué sincero; segunda, que participó de la superstición popular sin saberlo, en cuyo caso desaparece su omnisciencia y la confianza que debe inspirar como Maestro venido de Dios; tercera, que la doctrina no es una superstición sino una verdad cierta, en cuyo caso queda absolutamente confirmada la sinceridad de Cristo, así como su omnisciencia e infalibilidad como Maestro enviado por Dios.

II. LUGAR Y PODER DE SATANAS.

1. UN ANGEL PODEROSO.

Lo fué, y probablemente lo es todavía. Judas 8, 9 “Ellos vituperan las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.” Daniel 10 demuestra que Satanás tiene poder para oponerse a uno de los principales ángeles (nótense en particular los vv. 12 y 13). Cristo llama a Satanás “el fuerte armado” en Lucas 11:21. El es “el príncipe de este mundo” (Juan 14:30).

2. PRINCIPE DEL PODER DEL AIRE.

Efe. 2:2: “El príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia.” Cf. 6:11, 12. El es también príncipe de los demonios o ángeles caídos, Mat. 12:24; : 34; Luc. 11:14-18. Sin duda aquí se hace referencia al hecho de que el mundo de los malos espíritus se halla organizado, y que Satanás está a la cabeza del mismo.

3. DIOS DE ESTE MUNDO.

2 Cor. 4:4: “En los cuales el dios de este mundo cegó los entendimientos de los incrédulos.” El es “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 14:30; 16:11; cf. Efe. 2:1, 2; 1 Juan 5:19). Satanás no sólo es el objeto de la adoración del mundo, sino también el espíritu que dirige las actividades de los impíos.

4 ESTA AL FRENTE DE UN REINO QUE ES HOSTIL AL REINO DE DIOS Y DE CRISTO.

Hechos 26:18: “Para que abras sus ojos, para que se contentan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás Dios” Col. 1:13: “Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.” El reino de la luz está regido por una persona: Jesucristo; el reino de las tinieblas, por otra persona: Satanás. Tan persona es el uno como el otro.

5. TIENE SOBERANIA SOBRE EL REINO DE LA MUERTE.

Heb. 2:14: "Para destruir … al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo.” Al parecer, las almas de los muertos no regenerados están (o estuvieron) hasta cierto punto sujetos al dominio de Satanás.

III. CARACTER DE SATANAS.

Podemos juzgar del carácter y naturaleza del malo por los nombres y títulos que se le dan.

1. EL ADVERSARIO, O SATANAS.

Zac. 3:1: "Y mostróme a Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario.” (Véanse los w. 1-5.) 1 Ped. 5:8: “Vuestro adversario el diablo.” Luc. 10:18. Acerca del uso de la palabra, véase Núm. 22:22. Adversario quiere decir uno que se opone a otro. Satanás es el adversario de Dios y del hombre.

2. EL DIABLO.

Mat. 13:39: "El enemigo ... es el diablo.” Juan 8:44: "Vosotros de vuestro padre el diablo sois.” Este nombre se le aplica a Satanás por lo menos 33 veces en el Nuevo Testamento, y significa un acusador o difamador (Apoc. 12:10). El calumnia a Dios delante de los hombres (Gén. 3:1-7), y a los hombres delante de Dios (Job 1:9; 2-4).

3. EL MALVADO.

Mat. 13:19: "Viene el malo.” Este título sugiere que no sólo Satanás es malo él mismo, sino que es la causa de toda la maldad en el mundo.

4. EL TENTADOR.

Mat. 4:3: "Y llegándose a él el tentador.” Véase Gén. 3:1-6. El está continuamente tratando de inducir a los hombres a pecar, y nadie se escapa de sus tentaciones.

A este respecto debemos decir algo de la astucia y malignidad de Satanás (Gén. 3:1). Satanás se trasforma en ángel de luz (2 Cor. 11:14). Esta fase de su trabajo se encuentra bien ilustrada en la tentación de Cristo (Mat. 4:1-11), y en la tentación dé Eva (Gén. 3). El simuló que podía ayudar la fe de Cristo, que podía estimular su confianza en el poder divino y proporcionarle un incentivo para el culto. Las Escrituras hablan de “las asechanzas” o métodos sutiles del diablo (Efe. 6:11, 12). Lo “antigua serpiente” es más peligrosa que el “león rugiente.”

La astucia de Satanás se echa de ver al tentar a los hombres en sus momentos de debilidad (Mat. 4:1-11; Luc. 22:40-46); después de los grandes éxitos (Juan 6:15, cf. vv. 1-14); incitando a hacer uso de las cosas buenas de una manera mala (Mat. 4:1-11); engañando a sus seguidores con señales y maravillas (2 Tes. 2:9, 10).

IV. NUESTRA ACTITUD PARA CON SATANAS.

1. SU PODER ES LIMITADO EN LO QUE CONCIERNE AL CREYENTE.

Job 1:9-12; 2:4-6. Satanás tuvo que pedir permiso a Dios para probar a Job. Juan 12:31; 16:11. Satanás ha sido juzgado es decir, su poder y dominio sobre los creyentes fué deshecho en la cruz, a causa de la victoria de Jesús allí. Tuvo que pedir permiso hasta para entrar en los puercos (Mat. 8:30-32). Satanás es poderoso, pero no todopoderoso.

2. HAY QUE RESISTIRLE.

1 Ped. 5:8, 9: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario, el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore: al cual resistid firmes en la fe.” Santiago 4:7: “Resistid al diablo, y de vosotros huirá.” La mejor manera de resistirle es sometiéndose a Dios (Rom. 6:17-23; Santiago 4:7), y vistiendo toda la armadura de Dios (Efe. 6:10-20).

V. DESTINO DE SATANAS.

1. ES UN ENEMIGO CONQUISTADO.

Esto es, en lo que concierne al creyente: Juan 12:31; 16:9, 10; 1 Juan 3:8; Col. 2:15.

2. ESTA CONDENADO ETERNAMENTE.

Gén. 3:14, cf. Isaías 65:25. No hay quien pueda librar a Satanás de la condenación.

3. FINALMENTE HA DE SER ARROJADO AL LAGO DE FUEGO, PARA SER ALLI ATORMENTADO PARA SIEMPRE.

Mat. 25:41; Apoc. 20:10: “Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”

VI. DEMONIOS.

(Véase “Angeles Caídos” en la página 208.)