DOCTRINA ACERCA DE LA IGLESIA

Hay un gran peligro de perder de vista a la Iglesia tratando de poner énfasis en la idea del Reino de los Cielos o la Cristiandad. Estamos inclinados a pensar que es cosa de poca importancia el hablar de la Iglesia, porque en su comparación nos parecen grandes el Reino y la Cristiandad. Nos sentimos tentados a distinguir y poner en contraste el eclesiasticismo, como a veces se llama, con el cristianismo, con desventaja del primero. Conviene recordar que Jesucristo se identificó a sí mismo positivamente con la Iglesia (Hech. 9), y no con la Cristiandad. El dió su vida para poder fundar la Iglesia (Efes. 5:25). El apóstol Pablo se sacrificó a sí mismo esforzándose para edificar la Iglesia, no la Cristiandad. Dice que su mayor pecado consistió en perseguir a la Iglesia de Dios (1 Cor. 15:9). El propósito supremo de Dios en esta edad es de reunir a la Iglesia. Algún día ésta será completa (Efes. 4:12), y entonces nuestra edad habrá cumplido su propósito.

I. DEFINICIONES; DISTINCIONES.

1. USO DE LA PALABRA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Lev. 4:13: “Y si toda la congregación de Israel hubiera errado, y el negocio estuviere oculto a los ojos del pueblo.” La palabra hebrea por asamblea (traducida aquí “pueblo”) significa llamar o congregar, y se usa aplicándola no simplemente al hecho de llamar, sino también a la asamblea de los llamados. En este sentido Israel es llamado una “iglesia,” una asamblea, porque fue llamado de entre las naciones para ser un pueblo santo (Hech. 7:38: “la congregación en el desierto”). Siempre hay un aspecto religioso asociado con este llamamiento particular.

2. USO DE LA PALABRA EN EL NUEVO TESTAMENTO.

El verdadero significado e idea de la Iglesia se deriva originalmente, y casi exclusivamente, del Nuevo Testamento. La Iglesia cristiana es una institución del Nuevo Testamento, que comienza en Pentecostés y termina, probablemente, con el arrebatamiento de la Iglesia. A este respecto hay dos palabras que tienen importancia especial:

a) Ecclesía, de dos Palabras Griegas que Significan “Llamar fuera.”

Esta palabra se usa en el Nuevo Testamento unas 111 veces en total. En Hech. 19:39 se usa en un sentido secular: “En legítima asamblea se puede decidir.” Se refiere a Israel en el desierto (Hech. 7:38), y a la asamblea de los creyentes en Cristo (Mat. 16:18; 18:17; 1 Cor. 1:2, Efes. 5:25-27). Y en conformidad con esta idea se dice que los santos son los “llamados” (Rom. 8:30; 1 Cor. 1:2; cf. 2 Cor. 6:17).

b) “Kuriakon,” lo que Pertenece al Señor.

En este sentido tenemos “la cena del Señor” (1 Cor. 11:20); “el día del Señor” (Apoc. 1:10). Véase también Luc. 22:25 y Rom. 14:8, 9, donde se pone en claro qué es sobre lo que el Señor tiene dominio y autoridad.

Resumiendo: la Iglesia se compone del cuerpo de creyentes que han sido llamados fuera del mundo, y que están bajo el dominio y autoridad de Jesucristo.

c) Desarrollo de la Idea de Iglesia en el Nuevo Testamento.

Al principio no había más que una Iglesia en Jerusalem. Tal vez se tuvieron reuniones en diferentes casas, pero no había más que una Iglesia con un registro. Por eso es que leemos que el total de los mismos era, en cierta ocasión, de 120 (Hech. 1:15), luego de 3,000 (2:41), y más tarde de 5,000 (4:4), a los cuales se añadían cada día más personas (2:47). Al frente de la Iglesia se encontraban los apóstoles (2:41-47). Véase Hechos capítulos 1 y 2 para mayores detalles de la primitiva Iglesia.

La segunda etapa en el desarrollo de la Iglesia fué su extensión por Judea y Samaría, según se relata en Hechos 8.

La cabeza de la Iglesia Gentil llegó a ser entonces Antioquía, en Siria (Hech. 13:1), así como Jerusalem era la cabeza de la Iglesia Judaica (Hech. 15). Pablo representaba la Iglesia de Antioquía y Pedro y Santiago la de Jerusalem. La asamblea de Antioquía se llamaba “la Iglesia,” exactamente igual que la asamblea de Jerusalem (11:22, 13:1).

Debido a las actividades misioneras de los apóstoles, principalmente de Pablo, surgieron iglesias en diferentes ciudades, especialmente en Asia Menor; por ejemplo, Corinto, Galacia, Efeso y Filipos.

En vista de lo que precede, la palabra “iglesia” llegó a aplicarse a la Iglesia universal, es decir, todo el cuerpo de Cristo existente en todo lugar (1 Cor. 15:9; Gál. 1:2, 13; Mat. 16:18); a las iglesias locales de cualquier lugar (Col. 4:16; Filip. 4:15; 1 Cor. 1:2, etc.); a reuniones particulares, aunque no hubiera más que dos o tres reunidos (Mat. 18:19; Col. 4:15; Filip. 1:2; Rom. 16:5).

De todo lo dicho se deduce, por consiguiente, que en el término “iglesia” se incluye todo lo que encierra la Iglesia universal así como las reuniones de la iglesia en una casa. Dondequiera que se reúne el pueblo de Dios en el nombre de Cristo para adorar, allí está la Iglesia.

3. DISTINCIONES.

a) La Iglesia y el Reino.

La Iglesia (que es el misterio) y el Reino en misterio son ahora contemporáneos. El Reino se manifestará en su plenitud a la venida de Cristo. La Iglesia está dentro del Reino, y probablemente los regenerados son “los hijos del Reino." El Reino consta de buenos y malos (Mat. 13); la Iglesia, solamente de los santos en verdad. Los judíos rechazaron el Reino en tiempo de Cristo y los apóstoles. Ese mismo Reino, ahora rechazado, será establecido nuevamente cuando venga el Mesías. Este concepto nos ayudará a entender las parábolas de Mateo 13, así como el Sermón del Monte. La cizaña no es sembrada en la Iglesia, sino en el campo, que es el mundo. La Iglesia puede considerarse como una parte del Reino de Dios, en la misma forma que una provincia es parte de una nación. En un sentido, el Reino está presente de la misma manera que el Rey está presente en el corazón de su pueblo. Hay una diferencia entre Iglesia y Cristiandad, de la misma manera que hay diferencia entre los cristianos que poseen y los que profesan la fe. La Cristiandad bautizada es una cosa, y la Iglesia de Cristo es otra.

b) Iglesia Visible e Invisible: Actual e Ideal.

La Iglesia visible se compone de todos aquellos cuyos nombres figuran en su rol; la invisible de aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero; la actual, el pueblo imperfecto, que aspira a la perfección, que vive aún en la tierra; la ideal, los santos que han salido de la tierra y que están ahora triunfantes en el cielo (Heb. 12:23). Hay una Iglesia en el cielo lo mismo que hay una Iglesia en la tierra. En realidad, ambas son parte de una misma Iglesia: la llamada militante en la tierra, y la Iglesia triunfante en el cielo.

c) Iglesia Local y Universal.

La primera se refiere a la Iglesia en cualquier lugar particular, como la “Iglesia en Corinto”; la segunda, a la Iglesia que se encuentra en todas partes (1 Cor. 1:2).

II. FUNDACION DE LA IGLESIA.

1. PREDICHA POR CRISTO.

Mat. 16:16-18: “. . . sobre esta piedra edificaré mi Iglesia." Aquí encontramos la Iglesia en profecía y en promesa, la primera mención de la Iglesia en el Nuevo Testamento. Nótese la distinción que aquí se hace entre el “Reino” y la “Iglesia.”

La Iglesia va a ser fundada sobre la confesión que Pedro hace de Jesucristo como el Hijo del Dios viviente. Aquí no se da supremacía alguna a Pedro, como lo demuestra fácilmente la comparación de estos versículos con Juan 20:19-23, y Mat. 18:18, en los cuales se da el mismo privilegio de atar y desatar a toda la Iglesia y a todos los apóstoles.

En Mateo 18:15-20 nuestro Señor reconoce el hecho de la Iglesia, y también que tiene el sello y sanción divinos para ejercer el poder de las llaves.

2. FUNDADA HISTORICAMENTE POR LOS APOSTOLES.

Hech. 1-2:47. Aquí encontramos cumplida la promesa y profecía de Mateo 16:16-18. Aquí se nos da el relato del glorioso principio de la primera iglesia cristiana, y de cómo existió de hecho en Jerusalem. Cuando una persona era regenerada por la fe en Cristo Jesús, se constituía por ese mismo hecho miembro de la Iglesia. No había disputa alguna si debía unirse a la Iglesia o no; éste era un hecho que se daba por supuesto. Por eso leemos que el Señor añadía a la Iglesia diariamente los que se salvaban. La Iglesia era ya una institución concreta a la que se unía todo creyente en Cristo.

“La doctrina de los apóstoles” formaba la norma de fe, que era una realización de la profecía y promesa hecha por Cristo en Mat. 16:16-18: “Sobre esta piedra edificaré mi iglesia,” etc.

La Iglesia tenía determinados lugares de reunión: el aposento alto (Hech. 1:13), el templo (5:12), los hogares de sus miembros (2:46; 12:12), y la sinagoga; determinados tiempos de reunión: diariamente (2:46), cada día del Señor (20:7); horas regulares de oración (3:1; 10:9); un rol regular de la Iglesia: 120 (1:15), 3,000 (2:41), 5,000 (4:4); aumento diario (2:47).

El hecho de que el apóstol San Pablo dirigiese muchas de sus cartas a las iglesias en diferentes localidades, demuestra claramente que ya existían iglesias organizadas de una manera regular y definida. Las cartas a los Corintios (por ejemplo, 1 Cor. 12-14) demuestran que las iglesias tenían ya ciertas formas reconocidas de servicio y de liturgia. Las cartas a Timoteo y a Tito suponen una congregación de creyentes organizada en forma regular. De 1 Cor. 5:9-13 se deduce que existe una Iglesia en el mundo. La Iglesia cristiana es una entidad tanto como lo es el pueblo gentil o el pueblo judío (1 Cor. 10:32). La existencia de oficiales de la iglesia demuestra la existencia de la iglesia en una forma organizada: obispos y diáconos (Filip. 1:1), ancianos (Hech. 20:17), el presbiterio (1 Tim. 4:14). Se daban cartas de traslado a los miembros (Hech. 18:27).

III. MIEMBROS DE LA IGLESIA: SUS CONDICIONES Y CARACTERISTICAS.

1. EN TODOS SUS MIEMBROS SE REQUIERE EL ARREPENTIMIENTO Y EL BAUTISMO.

Hech. 2:38-41: “Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. . . . Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas.”

2. FE EN EL SEÑOR JESUCRISTO COMO EL REDENTOR DIVINO.

Mat. 16:16-18; Hech. 2:38, 39. Todo el sermón de Pedro en Hechos 2 ilustra esta verdad.

3. SALVADOS: REGENERADOS.

Hech. 2:47: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Cf. Juan 3:3, 5. Era requisito esencial que los miembros de la primitiva Iglesia debieran ser “añadidos a Cristo” antes de ser añadidos a la Iglesia (5:14; 11:24).

4. EL BAUTISMO EN EL NOMBRE DEL TRINO DIOS COMO CONFESION PUBLICA DE CRISTO.

Mat. 28:19: “Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Hech. 2:38-41; 10:47, 48; 22:16: cf. Rom. 10:9, 10.

5. ADHESION A LA DOCTRINA APOSTOLICA.

Hech. 2:42: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión.” Cf. “Sobre esta piedra edificaré mi iglesia” (Mat. 16:16-18); también Efes. 2:20.

6. CARACTERISTICAS DE LOS MIEMBROS DE LA PRIMITIVA IGLESIA.

Eran conocidos como creyentes (Hech. 4:32); hermanos (11:29; 12:17; Rom. 1:13: igualdad absoluta de todos los creyentes, cf. Mat. 23:8-10); cristianos (Hech. 11:26; 26:28); santos (9:13; 1 Cor. 1:2; Apoc. 13:7); elegidos (Mar. 13:27; Rom. 8:33; Efes. 1:4).

IV. FIGURAS CON LAS QUE SE REPRESENTA LA IGLESIA EN LAS ESCRITURAS.

1. EL CUERPO, DEL QUE CRISTO ES LA CABEZA.

En este símbolo se encierran dos ideas:

a) La Relación de la Iglesia con Cristo, que es su Cabeza.

Efes. 1:22, 23; Col. 1:18; 2:19. La Iglesia es un organismo, no una organización. Existe una relación vital entre Cristo y la Iglesia, ambos participando de la misma vida, lo mismo que sucede entre la cabeza y el cuerpo físico. No podemos unirnos a la iglesia como nos unimos a una logia o a una mera organización humana. Tenemos que participar de la vida de Cristo por fe antes que podamos ser miembros de la Iglesia de Cristo en el verdadero sentido. Como cabeza de la Iglesia, Cristo es su guardián y su director (Efes. 5:23, 24); el origen de su vida, llenándola con su plenitud (Efes. 1:23); el centro de su unidad y la causa de su crecimiento (Efes. 4:15; Col. 2:19).

b) Relación de unos Miembros con Otros.

1 Cor. 12:12-27; Rom. 12:4, 5; Efes. 4:1-4, 15, 16.

2. UN TEMPLO, UN EDIFICIO, UNA HABITACION, UN LUGAR DE MORADA PARA EL ESPIRITU DE DIOS.

Efes. 2:20, 21; 1 Cor. 3:9-17; 1 Tim. 3:15; 1 Pedro 2:4-8; Apoc. 21:3; 1 Cor. 6:19. Cristo es la piedra principal del ángulo de este edificio, y los profetas y apóstoles son el fundamento. En 1 Cor. 3:9-17 Cristo es el fundamento y los apóstoles son los edificadores. Cristo es el que sostiene todo el edificio en su lugar.

3. LA ESPOSA DE CRISTO.

2 Cor. 11:2; Efes. 5:25-27; Apoc. 19:7; 22:17. Cristo es el Esposo (Juan 3:29). Esto es un gran misterio (Efes. 5:32). La Esposa llega a ser la Esposa del Cordero (Apoc. 21:2).

V. ORDENANZAS DE LA IGLESIA.

1. BAUTISMO.

Mat. 28:19, 20; Mar. 16:16; Hech. 2:38, 41; 8:36-40; 10:47, 48.

2. LA CENA DEL SEÑOR.

Hech. 2:42, 46; 20:7: “Y el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche.” 1 Cor. 11:20-34.

VI. VOCACION DE LA IGLESIA.

1. ADORAR A DIOS Y GLORIFICARLE EN LA TIERRA.

Efes. 1:4-6: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo a sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.”

2. EVANGELIZAR AL MUNDO.

Mat. 28:19, 20: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Hech. 2; 5:42; 6:5-8; Efes. 3:8; Hech. 15:7.

3. DESARROLLAR A CADA CRISTIANO HASTA QUE LLEGUE A LA PLENITUD DE LA CRISTO.

Efes. 4:11-15. De aquí el don de pastores, maestros, etc. En esto se encuentra el valor de la asistencia a la iglesia, en que promueve el crecimiento. La falta de asistencia conduce a la apostasía (Heb. 10:25-28), cf. 1 Tes. 5:11; 1 Cor. 12.

4. DAR TESTIMONIO CONSTANTE DE CRISTO Y DE SU PALABRA.

Hech. 1:8: "Más recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaría, y hasta lo último de la tierra.” 8:1, 4.

5. GLORIA FUTURA DE LA IGLESIA.

Efes. 3:10, 21; Apoc. 7:9-17.