EL PROPÓSITO DE LA MUERTE DE JESÚS.
Mateo 27: 27-36
¿Qué piensas acerca de la muerte de Jesús en la cruz? ¿Por qué sucedió? ¿Tenía un propósito?
Muchas personas han intentado dar una respuesta “actual” a esta pregunta. Desde la religión, desde la filosofía, el sentir popular, cada uno con su visión. La cuestión es que en general desvirtúan lo que la Biblia dice, incluso lo que dijo Jesús sobre su muerte.
¿Conoces la teoría de “la influencia moral”? Hunde sus raíces en el S. XI, pero está detrás de algunas explicaciones modernas. Me explico:
Recuerdo que en cierta ocasión, vi la escena de una película donde una mujer blanca explicaba a un jefe indio americano la historia del nacimiento de Jesús. “Que interesante,” pensé. No recuerdo mucho, pero hablaba de Jesús como “el Hijo del Gran Padre” y que el Gran Padre lo envió al mundo.
– “¿Y qué hizo el Hijo Jesús aquí en la tierra?” Preguntó el jefe indio.
– “Ayudó a las personas, sanó enfermos y habló a la gente del amor de su Padre por todos los hombres. También enseñó que debíamos amarnos unos a otros como el Padre nos ama y como Él mismo los amaba; pero al final los hombres no lo entendieron y lo mataron.”
– “Y el Padre ¿No hizo nada?” Pregunta sorprendido el jefe indio.
– “No, no hizo nada. Aunque le dolía mucho y podía destruirlos, estuvo quieto. Quería demostrar que, a pesar de todo, los amaba, y que el Hijo también los amaba.”
Y de esta manera parece que consiguió que el jefe indio perdonara y liberara a un preso blanco que tenía en su poder.
En resumen, la muerte de Jesús fue “un ejemplo de amor”. Dios, a pesar de la tortura y asesinato de su Hijo se contiene, dando así ejemplo de un amor que debiera quebrantar y cambiar nuestro corazón. Un mensaje de amor, que los hombres, que vivimos en un mundo de odios, venganzas, rencores, maldad y guerras, debemos aprender e imitar.
¿Y conoces la teoría del mártir? Esta es algo más moderna, del siglo XVI.
Hay personas que piensan que la muerte de Jesús fue una grave injusticia. Que el mundo no estaba preparado para un hombre tan bueno, comprometido con la verdad, con el prójimo, con la justicia. Creen que la manera de honrarle, y ser un cristiano, es imitándole. Comprometerse con la verdad (con lo que entiendo es la verdad) y con el prójimo hasta las últimas consecuencias, como hizo Jesús.
Y así podríamos continuar. Mis queridos amigos, nadie puede negar que fue por amor que Dios envió a Su Hijo al mundo (Juan 3:16), que fue por amor que Jesús se dejó crucificar y permaneció allí hasta su muerte. Es cierto que Jesús tuvo un compromiso inquebrantable con la verdad y con el prójimo, y de hecho él mismo se nos presenta como ejemplo a imitar por parte de los cristianos (1ª Pd 2:21-23). Pero están ignorando:
(1) El carácter Santo y Justo de Dios, Su compromiso con la Justicia, Su determinación de juzgar toda clase de mal (Salmo 5:4) (Ez 18:4).
(2) Se minimiza nuestra condición de seres humanos caídos, incapaces de obrar la justicia de Dios, y que están, a causa de nuestra propia maldad, bajo Su justo juicio (Ro 7:18-19) (Ro 3:23).
(3) Están ignorando que la cruz es el acontecimiento que hará posible que la Justicia de un Dios Santo por un lado y Su amor por el hombre por otro se dan la mano (Salmo 85:10). Pero no pasando por alto el pecado, sino juzgándolo en la persona del Hijo. Y este es el punto en el cual me gustaría insistir (Ro 3:21,22).
El propósito de la muerte de Jesús.
¿Qué propósito tiene entonces la muerte de Cristo? ¿Por qué? ¿Para qué? Amigos, no fue un ejemplo de entrega que nos motiva a volvernos a Dios, tampoco una invitación a salvarnos mediante la imitación de su ejemplo. El propósito era proveer de un sustituto que recibiese sobre sí el castigo del pecador que en arrepentimiento y fe viene a Dios. De hecho, todo el testimonio de la Biblia, desde la antiguedad hasta que Jesús nació y entregó voluntariamente su vida en la cruz, es un anticipo de ello.
Abraham e Isaac.
¿Conoces la historia de Abraham e Isaac? Abraham e Isaac vivieron casi 2.000 años antes del nacimiento de Jesús. En su historia hay una escena muy interesante:
Dios quería poner de manifiesto que la confianza de Abraham en Dios era genuíana, y con este fin le colocó ante una situación terrible: “toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas… y ofrécelo allí en holocausto…” (Gn. 22:2).
Abraham obedeció y con mucho dolor hizo todos los preparativos para el sacrificio. Pero sucedió que cuando todo estaba listo y se disponía a dar muerte al joven, Dios intervine y provee de un cordero que muriese en su lugar. (Gn 22: 11-14).
En el verso 8 Abraham le dijo a su hijo: “Dios se proveerá de cordero”. En el 13 que Dios proveyó un sustituto para el muchacho “y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.” Y el 14 que “en el monte de Jehová será provisto”.
En consecuencia, los cristianos de todos los tiempos han visto aquí una ilustración, una figura, hondamente expresiva de la muerte vicaria de Cristo, el gran Sustituto, para la Salvación de todo aquel que por la fe acude a Dios buscando el perdón y la Salvación eterna (Jn 1:29).
Los sacrificios levíticos.
Por otro lado, está la enseñanza de los sacrificios de animales recogido en el libro de levítico, y que los israelitas practicaron durante más de mil años. Por ejemplo ¿Qué sucedía cuando alguien pecaba desobedeciendo así alguno de los mandamientos de Dios? Posiblemente fue sin querer, pero era culpable y se sabía merecedora del castigo.
Pero Dios había provisto que la persona, pudiera acudir al sacerdote con un animal adecuado. La intención era que este recibiría el juicio en lugar del pecador. En el proceso, había un momento donde el culpable se apoyaba con sus manos sobre el animal. Con este gesto, y de manera simbólica, el animal cargaba con las culpas de aquella persona y se convertía en su sustituto: (Levítico 4:27-29; 32-33).
Esta escena es uno de los ejemplos bíblicos más claros acerca del significado de la muerte de Jesús: El es el sustituto del hombre, aquel que carga sobre si nuestro pecado y recibe el castigo en nuestro lugar. Es más, la misma Escritura nos enseña que estos sacrificios anticipaban el sacrificio final y todo suficiente de Cristo. Eran la forma que Dios estableció provisionalmente para tratar con el pecado en espera del sacrificio último de nuestro Señor Jesucristo: “el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
El testimonio del profeta Isaías.
Especialmente interesante es el testimonio del profeta Isaías sobre este tema. Unos 700 años del nacimiento de Jesús, Él profetizó respecto al Mesias que había de venir en los siguientes términos (Isaías 53:4-6):
- “llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;”
- “herido fue por nuestras rebeliones”
- “el castigo de nuestra paz fue sobre Él”
- “Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros”.
El testimonio de Jesús y los Apóstoles.
Y llegamos al nuevo testamento: ¿Qué dijo el ángel cuando anunció el nacimiento de Jesús? Mat 1:21. “…porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.” ¿Qué dijo Jesús mismo acerca del propósito de su venida a este mundo? Mt 20:28 “para.. dar su vida en rescate por muchos.” Por muchos, ¡Me gusta esta expresión! No implica límite, sino abundacia de provisión. ¿Qué dijo en alusión a su muerte, pocas horas antes que sucediese, mientras comian la Pascua? (Mt 26:28) “… esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión (perdón) de los pecados.”
¿Un ejemplo de amor? ¿Un martir a causa de la justicia? ¿Alguna otra opción? No. Los seguidores de Jesús, los apóstoles, insistieron en este significado de la Cruz de Cristo: Un sacrificio por el pecado. Un sustituto para el pecador arrepentido: (Ro. 5:8); (2ª Co. 5:21); (Ga. 3:13); (1ª P. 2:24); (1ª P. 3:18).
La necesidad de Creer en Él.
Una última cuestión para terminar. Es cierto que en la cruz Jesús representó a toda la humanidad. Es cierto que soportó la justa ira de Dios por el pecado, pero también es cierto que, para beneficiarte de la obra de la cruz, te es necesario creer en Jesús. Es decir identificarte con Él por medio de la fe.
Mira Juan 3:14-15. La expresión “es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,” es una referencia a su muerte en la cruz. Era necesario, no fue un imprevisto. Pero te llamo tu atención a lo que NO DICE a continuación:
“para que todo aquel que llegue a tener este conocimiento (que sepa por qué murió Jesús) tenga vida eterna”, lo que dice es: “Para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Es necesario “Creer en Él”.
¿Qué significa esto? Bueno, ¿Te acuerdas de aquel cordero que en la antigüedad era traído para que ocupar el lugar del culpable y que decíamos: anticipaba a Jesús?
De la misma forma que en la antigüedad era necesario que el culpable reconociese su pecado, acudiese al remedio provisto por Dios y pusiese sus manos sobre la víctima inocente, así también es necesario que tú te apoyes simbólicamente, te identifiques, en el Cordero de Dios que es Cristo Jesús. Que reconozcas tu necesidad espiritual y arrepentido vengas al Señor Jesucristo recociendo que él murió por ti.
Cuando una persona viene a Cristo por medio de la fe una doble transferencia se hace realidad en su vida: Nuestros pecados son puestos sobre Él y a cambio él nos reviste de su Justicia.
Esto que parece algo tan difícil o complejo sucede en el interior de la persona en un instante por la obra del Espíritu Santo. Una sencilla oración de tu corazón donde le digas a Dios que necesitas su perdón y que crees que Jesús murió por ti es suficiente”.
“Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”.