51.2. OCASIONES DE CAER. Decisiones valientes (II)

Decisiones valientes (II)

(Marcos 9:42-50)

https://www.mirandoenlapalabra.com/51-1-ocasiones-de-caer-decisiones-valientes-i

Sobre las ocasiones de caer.

Hechas todas estas precisiones (ver enlace), leamos con solemnidad cada una de estas advertencias :

La mano: “Si tu mano te fuere ocasión de caer,” (9:43). Hermano, un modo de obrar descuidado tarde o temprano nos colocará en situaciones comprometidas para la fe y el testimonio. Revisa entonces tu forma de actuar, tus prioridades, tus valores, ordénalos delante de Dios y toma decisiones valientes: “Corta tu mano.” Es decir, renuncia o quítalo de tu vida. Hay mucho en juego. ¿Podríamos hacer nuestra la oración del salmista? (Sal 26:2, 6-7).

Mi amigo, no dejes que el placer por lo temporal, el éxito o reconocimiento según el mundo, te lleven a “ponerte de lado” frente a Jesús. ¡Toma decisiones valientes! En este sentido me gustaría dejarte con otras palabras, también del Señor:

“Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Mr 10:29-30).

El pie: “Si tu pie te fuere ocasión de caer,” (9:45) ¿Por dónde caminas? ¿En qué dirección te llevan tus pasos? ¿Te alejan de Dios, del seguimiento a Jesús? ¿Te alejan de tu familia, de los hermanos? No camines por senderos dudosos, ni busques la intimidad de aquellos que no temen a Dios (Prov 16:17).

Hay un autor que hacía el siguiente comentario al verso:

“El pie está en relación con el camino, con el seguimiento o no seguimiento de Jesús. El peligro sería ir por un camino que no lleva a la entrega y al servicio. Es el camino del brillo mundano, del deseo de triunfo personal con desprecio de otros, el de la complicidad con los poderes mundanos para ser bien visto de ellos, rehusando cargar la cruz. Cortarse el pie significa abandonar ese camino errado.”3.

El ojo: “Si tu ojo te fuere ocasión de caer” (9:47) ¿Qué miramos? ¿Qué deseamos? ¿Hasta que punto tu ojo alimenta o despierta alguna forma de codicia que te lleva a pecar? Y un buen ejemplo es la infidelidad o la fornicación (películas, revistas, juegos, ¿Qué archivos guardamos en el móvil?). ¿Recordamos la enseñanza de Jesús? (Mt 5:27-28). Sácalo, es decir, actúa como un cirujano evitando o rompiendo radicalmente con ello.

Tres plantas que desarraigar.

Repasando las Escrituras, encontré al menos tres situaciones que pueden arruinar nuestra vida y que debemos evitar:

  • (1 Tim 6:9-10) El amor al dinero, la búsqueda de prestigio social, de reconocimiento humano. No solo es el obstáculo para que muchos se conviertan al Señor, sino también causa de caída para muchos creyentes. Empiezan bien la carrera, jóvenes que prometían, y terminan fracasando o hipotecando su testimonio.
  • (Heb. 12:14-15) La raíz de amargura. Nos habla en primer lugar de la idolatría. Aquellas cosas que ocupan el lugar de Dios y que aún veneramos en nuestros corazones. Estas pueden terminar por desviarnos del camino del Señor. De cosas como “el orgullo, la animosidad, la rivalidad o cualquier otra cosa que dañe a los hermanos.”4 También de situaciones que no hemos resuelto delante de Dios y con los hermanos, que quedan enterradas pero no sanadas, y terminan robando el gozo, controlando la vida y arruinando el testimonio.
  • (Heb. 12:1) Hay además otras cosas que de por sí son lícitas, incluso buenas, como el estudio, el arte, el deporte, el cultivo de alguna aptitud corporal o mental. Pero estas mismas cosas, cuando somos incapaces de mantenerlas en sus límites, pueden terminar apartándonos de nuestro trabajo y servicio al Señor, incluso en causa de tropiezo que nos aleje del Señor. (1ª Cor 9:25-27).

Dos cosas para terminar:

1º. ¿Cuál fue la intención del Señor al poner una ilustración tan extrema? Alentar a sus oyentes a tomar en serio sus actos/decisiones en vida, ya que estas tienen consecuencias eternas.

2ª ¿Qué enseña? Que seguir a Jesús requiere decisiones valientes, a veces dolorosas, como la del cirujano que corta un pié para evitar un mal mayor. Pero tienen recompensa.

 

A modo de conclusión

(Mr 9:49-50).

Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.

Los versos que vamos a estudiar son exclusivos de Marcos. Es decir, no aparecen ni en Mateo ni en Lucas. Es por tanto un material “inédito”, posiblemente procedente de un testigo presencial como Pedro.

Son además una doble conclusión, por un lado al párrafo anterior (la necesidad de tomar decisiones valientes, (9:43-48), y por otro a toda la escena, la que se inicia cuando Jesús pone en evidencia las disputas internas entre los discípulos por ser “el mayor” (Mr 9:33-50). Lo veremos en la exposición.

La importancia de la sal en el mundo antiguo.

Una de las cosas que llama la atención en estos versos es como el Señor hace girar la enseñanza alrededor de un elemento tan importante por su uso, cualidades y simbolismo como es la sal. En este sentido, es muy interesante conocer algo de su importancia en el mundo antiguo:

En un mundo donde no existían congeladores ni frigoríficos, la sal era fundamental para conservar los alimentos y con ello permitir el comercio de alimentos perecederos. Daba sabor a los alimentos haciéndolos agradables, se utilizaba para las heridas, se usaba para prevenir la deshidratación o en su justa medida fertilizar un campo, y así la lista continua. Muchos asentamientos y rutas comerciales se hicieron en base a la existencia de sal.

Un significado muy interesante de la sal es que simbolizaba la lealtad y la fidelidad en las relaciones. De ahí una expresión que aparece dos veces en las Escrituras “pacto de sal.” Implicaba un solemne compromiso de las partes en preservarlo (Núm 18:19) (2º Cro 13:5). (Lev 2:13). Un pacto inquebrantable.

Atendiendo a las referencias a la sal, el texto puede dividirse al menos en dos partes:

– (9:49) “Todos serán salados”

– (9:50) La bondad de la sal .

Todos serán salados.

(Mr 9:49) “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.”

Este es posiblemente uno de los versos más enigmáticos de los evangelios. Se discute no solo qué quiso decir el Señor, sino incluso si el verso debe incluir la segunda frase 5. Por tanto nos acercamos con humildad. Sin ser concluyentes.

Sin embargo creo que hay dos cosas evidentes: 1º. Que la mención al fuego lo relaciona con el párrafo anterior “Ocasiones de caer” (9:43-48). 2º. Que sirve como colofón o conclusión a dicho párrafo.

Este dicho solemne de Jesús toma como punto de partida la necesidad de que todos los sacrificios que se traían al Señor, siguiendo la instrucción de Moisés, debían llevar sal. Como explica Levítico, un recordatorio solemne del pacto de Dios con el pueblo (Lev 2:13)6.

Y concluye que todos, tanto los que menosprecian el Evangelio como los verdaderos discípulos, van a ser salados (preservados). Lo que ocurre es que tendrán un “salado” diferente, los unos para condenación y los otros para vida7:

Para los primeros, los que no están dispuestos a “amputar un miembro” por seguir a Jesús, que prefieren la satisfacción de sus deseos o ambiciones, esta salazón es con fuego. Así que el sentido de la frase “salados con fuego” bien podría ser “serán preservados, guardados, con fuego”, Es decir, una referencia al castigo y su carácter eterno.

Solemne advertencia para todos los que dudan, se burlan o estiman en poco el discipulado cristiano.

Para los segundos, para los que prefirieron sufrir pérdida por escoger el Evangelio, también ellos serán salados pero de forma diferente. El sufrimiento por causa de Cristo, la entrega, la renuncia, no será olvidada, será vista como un sacrificio de olor grato delante de Dios y que tiene recompensa eterna (sacrificio salado con sal).

Por tanto una palabra de aliento para los que hemos puesto la mano en el arado para seguir a Jesús. ¿Cuál es tú caso?

La bondad de la sal.

(Mar 9:50) “Buena es la sal, pero si la sal se hace insípida ¿Con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.”

Jesús continua con la sal, pero deja atrás la referencia levítica. Este “Buena es la sal” anticipa que el enfoque es distinto, más relacionado con el uso cotidiano. El tema no es nuevo, el Señor ya usó este dicho durante el Sermón del Monte (Mt 5:13) y lo volverá a hacer durante su ministerio en Perea (Lc 14:34-35).

Si con la primera mención a la sal (9:49) el Señor puso fin a la instrucción sobre “ocasiones de caer” (9:43-48), con esta segunda el Señor pone fin a toda la escena (9:33-50). La misma empezó confrontando a los discípulos por su discusión, y se termina con este solemne: “tened paz los unos con los otros.”

Estas palabras no dejan de tener su punto de intriga. Prescindiendo de explicaciones químicas, sabemos que la sal no puede perder su sabor, pues algo que no sala no es sal, es otra cosa de aspecto parecido. En consecuencia hay quienes entienden que estas palabras se han de entender “hipotéticamente” (como suponiendo que pudiese suceder, en el caso de que sucediese)8.

Hay otra explicación, y es que el Señor tenga en mente la sal tosca e impura extraída de los depósitos salinos en el suroeste del mar muerto, y que eran la fuente principal en Palestina. Esta sal era susceptible al deterioro y dejaba un residuo de cristales insípidos con forma de sal9.

El peligro de volverse insípido.

“Buena es la sal, pero si la sal se hace insípida… “ Ahora bien, puesto que las palabras de Jesús contienen una advertencia contra el peligro de perder la capacidad de sazonar, la pregunta sería ¿Cómo puede un cristiano volverse insípido? ¿Cómo pierde la iglesia su capacidad de salar en este mundo? Alguien proponía como método de trabajo acercarnos a las tres ocasiones que Jesús menciona la sal y concluir a partir de ahí:

– Mt 5:13. Congraciar con la ética del mundo.

El Sermón del Monte, empezando por las Bienaventuranzas (Mt 5:1-12) es un texto que históricamente ha levantado mucha admiración entre cristianos y no cristianos, incluso entre ateos. Hay algunos que lo ven como “la salvación de la Sociedad”11. En este caso, lo que olvidan es que primero hay que sanar el corazón, y esto no lo hace la ética sino que es Obra de Dios en aquellos que creen en el Señor Jesús como Salvador.

Puesto que el contexto tiene que ver con la ética del discípulo de Jesús, donde para “ser sal” es necesario oír y obedecer Su Palabra (Mt 7:21-28), podríamos concluir que los cristianos nos volvemos insípidos cuando rebajamos las normas de Dios para adoptar la ética y la moral que ofrece este mundo. Unas veces por congraciar, otras porque parecen anticuadas, otras por presión. Pero lo cierto es que dejamos de marcar la diferencia. De ser la sal que el mundo necesita.

– Mar 9:50. Las disputas internas.

El cristiano, la iglesia, pierde su capacidad de salar cuando está ocupada en peleas y disputas internas.

Un mal que afectó a las iglesias surgidas de la reforma y que hizo mucho daño al testimonio fue la intolerancia frente a los que pensaban distinto. Esta fue la razón por la que muchos cristianos emigraron al continente americano, buscando una libertad que aquí no tenían. Como ejemplo, decir que se llegó a perseguir y quemar cristianos porque se negaban a bautizar niños, porque enseñaban que el bautismo es solo para adultos convertidos.

Pero esta intolerancia y descrédito tristemente pasó como herencia a las grandes denominaciones evangélicas y tristemente se mantiene en muchos creyentes. Fácilmente se olvidan de fundamentar o razonar sus creencias a la luz de la Biblia, y olvidando el lazo de la fe que nos une en Cristo tratan con desprecio y atacan despiadadamente a sus hermanos (muchos grupos de “debate” en Factbook son ejemplo de ello).

Y después están las disputas internas en el seno de la congregación. Cuando prima la desconfianza, o mis derechos más que el servicio desinteresado al Señor.

Cuando prima la desconfianza o la defensa de mis derechos sobre el servicio desinteresado al Señor. Esa falta de armonía, esa merma del amor fraternal, nos resta atractivo y autoridad.

Esta falta de armonía, esta merma en el amor fraternal y de respeto en torno a la Palabra, sin duda termina por restar atractivo y autoridad a la predicación del evangelio. Nos volvemos insípidos.

– Luc 14: 34-35. Un cristianismo carnal.

Ahora el contexto señala al seguimiento de Jesús, al discipulado. ¿Qué quiero decir por cristiano carnal? No me refiero a personas que dicen que son cristianas y sin embargo su estilo de vida dice todo lo contrario. No creo que ahí haya un verdadero cristiano.

Al decir “cristianismo carnal” estoy pensando en aquellos que intentan vivir la vida cristiana confiando en sus fuerzas, en sus recursos naturales, con sus ideas,… y claro, como enseñan los versos precedentes, eso lleva al fracaso, al desencanto. A veces a un cristianismo legalista, donde no hay lugar a la gracia de Dios en la vida cristiana. Entonces nos volvemos insípidos.

Buena es la sal: Consecuencias.

A continuación, después de afirmar su bondad y necesidad, el Señor hace dos aplicaciones:

1. Tened sal en vosotros mismos: No se trata de que a partir de ahora los discípulos lleven bolsitas de sal entre las ropas, como símbolo de algo, sino algo mas sencillo: que conserven/retengan una actitud de vida consecuente con su llamado. Esto implica:

Vivir conforme a la gracia de Dios y no en el legalismo de los religiosos. Es decir en dependencia de Él, echando mano de su provisión y no en nuestra fuerza. De lo contrario estaremos alejados de la fuente de sal que es Dios.

Servir, recibir y cuidar desinteresadamente los unos a los otros,

Practicar la autodisciplina. Cortar todo aquello que aleje del Señor, y sanar sus vidas en una relación correcta con el Señor y Su Palabra,

En definitiva, a que nada se interponga entre la fidelidad al Señor, a la Palabra, y a los hermanos.

De lo contrario se volverán insípidos. ¿Y de qué sirve un cristiano que no evidencia una relación gozosa con su Señor? ¿Qué no muestra diferencia con el mundo? Y sin embargo esta es la clase de cristianismo que está gana terreno también dentro del campo evangélico.

2. “Y tened paz los unos con los otros.” Y consecuencia de “tener sal en nosotros” (recordemos que la sal preserva, conserva, sana, simboliza compromiso y fidelidad) será la preservación y la curación de las relaciones entre los creyentes. Difícilmente podemos impactar en el mundo, actuar como sal, cuando no somos capaces de vivir en paz unos con otros.

Atendiendo al contexto, este “preservar la paz” tiene que ver con el desarrollo de un carácter conciliador, pacificador; que no anhela la preeminencia, sino que se reviste de humildad, que considera al hermano como superior a sí mismo; y no sirve por rivalidad sino por amor (porque muchas veces hay un servicio que se hace por contienda, como modo de reafirmación frente a los demás). “Estas cosas parecen sencillas. Pero en hacerlas hay grande recompensa.”10.

Y con estas palabras “Y tened paz los unos con los otros” Marcos concluye este resumen de la actividad y enseñanza de Jesús en Galilea y sus alrededores. A partir de ahora centrará la atención en lo que sucedió al sur, en Judea y Perea, al otro lado del Jordán, y como esta actividad finalmente desemboca en el arresto y la Pasión de Jesús.

 

 

 

  1. En griego skandalizo. Como expone R. C. H. Lensky, “el término indica algo más que la idea de tropezar (porque podemos después de tropezar levantarnos); siempre denota la destrucción espiritual, como la de un animal que tocara el cebo de una trampa. El sentido es: quien destruya a un niño o a un creyente que sea como un niño espiritualmente, incurre en la más grande condenación de Jesús. Pág. 345. La interpretación de el Evangelio Según San Marcos. Publicaciones El Escudo. México 1962.
  2. Mark L. Strauss. Marcos. Comentario exegético-práctico del Nuevo Testamento. Pág. 438. Andamio.
  3. Juan Mateos-Fernando Camacho. El Evangelio de Marcos Vol. II. Pág. 400. Ediciones El Almendro. Fundación Épsilon.
  4. raíz amarga. El orgullo, la animosidad, la rivalidad o cualquier otra cosa que dañe a los demás.” Nota a pié de página, Biblia de Estudio NVI.
  5. Según los manuscritos griegos que se utilicen en la traducción, algunas biblias omiten la frase “y todo sacrificio será salado con sal.” De ahí que muchos comentaristas obvien su explicación. Entre los principales manuscritos el Sinaítico y el Vaticano tienen la versión corta (Siglo IV), sin embargo el Alejandrino y el Epharaemi (S. V) contienen la versión larga. El texto griego de la Sociedad Bíblica, en su tercera edición, califica la versión corta con íBý .“La letra B indica que hay cierto grado de duda.”
  6. Las cualidades preservadoras de la sal la convirtieron desde antiguo en un símbolo peculiarmente apropiado de un pacto duradero, sellándolo con una obligación de fidelidad. Su presencia en los sacrificios levíticos era un recordatorio del pacto inquebrantable de Dios con su pueblo.
  7. J. C. Ryle. Comentario sobre los Evangelios. Marcos. Pág. 204. Editorial Peregrino. Este autor hace un resumen diferentes posturas, incluyendo la expuesta aquí. En la misma línea está el profesor Ryrie, Biblia de estudio. Otra aportación interesante es el comentario expositivo El Conocimiento Bíblico. Pág. 190. Edit ELA.

Añadimos para terminar la interpretación/aplicación de este versículo, según Jamieson Fausset Brown “todo el versículo tal vez podría ser parafraseado como sigue: Todo discípulo mío tendrá que pasar por pruebas penosas, y cada uno que quiera ser hallado como olor suave, sacrificio acepto y agradable a Dios, deberá ser salado como los sacrificios levíticos.” Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. Tomo II. Pág. 112. C.B.P.

  1. De las tres clases de oraciones condicionales que aparecen en el Nuevo Testamento (real, irreal y eventual), nuestro caso pertenece a la tercera condicional eventual (ean + subjuntivo).
  2. El Conocimiento Bíblico. Un comentario expositivo. Pág. 191 . Editorial ELA.
  3. J. C. Ryle. Comentario sobre los Evangelios. Marcos. Pág. 204. Editorial Peregrino.
  4. Mateo. La revelación de la realeza de Cristo. Tomo I. Pág 157. Evis L. Carballosa.